Qué cosas. Uno se pasa la vida intentando formarse y al final acaba cayendo en situaciones ridículas. Como la que presenció mi hermano el otro día.
“Buenos días, ¿puede usted acercarse a nuestra oficina? Le informo de que su solicitud de beca para estudiar inglés ha sido aceptada”
Era el Instituto Cambridge. La secretaria de su sede en Madrid, para ser más exactos. Una mujer aparentemente amable que escondía sin embargo, un oscuro secreto.
Mi hermano acudió a la cita, lógicamente. Contento. Pensando que después de haber estado un año viviendo en Holanda, un curso de estas características podría venirle muy bien. Para afianzar, para no oxidarse.
Así que dejó a un lado las cosas que esa mañana tenía que hacer y automáticamente llamo a mi madre. Porque, según le explicaron por teléfono, debía presentarse con algún familiar que se hiciera cargo del desembolso de la parte no becada del curso ese mismo día. Una parte, o precio, o como se le quiera llamar, que la amable secretaria había insistido en no revelar y por tanto, ni mi hermano y ni mi madre conocían aún.
Y así, a ciegas, llegaron los dos a la misteriosa oficina. Les abrieron la puerta les saludaron cordialmente y les hicieron esperar una hora antes de ser atendidos. Cuando al fin llegó el esperado momento ambos recibieron una grata sorpresa: “Bien, nuestros cursos tiene una duración de tres semanas y un coste que asciende a los 1500 euros, pero no se preocupen porque a usted le vamos a dar un beca de (pausa dramática) el 90%” Genial. Si, definitivamente habían hecho bien en interesarse por esta escuela en concreto. Estaban en el sitio adecuado. Así da gusto.
“Aunque, claro, le informo que si está interesado es requisito fundamental formalizar la matricula en este preciso momento para que no se quede usted sin plaza. Estamos teniendo mucha demanda.” Normal, eso podían comprenderlo. “Son 300 euros”. Eso ya no.
Leer el resto de esta entrada »

No todo lo que debería, lo entiendo pero hablándolo soy un desastre, me falta práctica, me cuesta aprenderlo, no me gusta demasiado. Estas son alguna de las respuestas que encontraríamos si hiciésemos una encuesta rápida sobre como manejamos los jóvenes el inglés u otros idiomas. Como en todo, hay excepciones, y seguro que muchos de los que estáis leyendo este post controláis a la perfección algún dialecto además del español, principalmente porque desde pequeños habéis fomentado su estudio y no lo habéis dejado para cuando tuvierais veintitantos años.
Dicen que la formación lo es todo. Sobre todo ahora, que las cosas se han complicado tanto en el mercado laboral. Cada año se licencian miles de estudiantes por cada titulación: miles de periodistas, miles de abogados, miles de informáticos… ¿Qué nos diferencia a unos de otros? Muchos factores, como la experiencia y la personalidad, pero no hay que olvidar la formación.
Frescura, soltura, improvisación, dinamismo y desenvoltura … es lo que busca la Universidad de Málaga entre su público universitario, ¿tienes estas cualidades? preséntate al casting de Fancine para ser presentador de la gala.
¿Estudiar en verano? ¡Qué horror! Pero si te digo que puedes estudiar idiomas en países de habla inglesa, con prácticamente todos los gastos pagados… La cosa cambia, ¿no?
Puede que este post nos amargue un poco porque después de pasarnos el veranito en la playa, la piscina o simplemente tirados en casa, en unas semanas muchos de vosotros tendréis que volver a vuestras universidades y enfrentaros a los temidos exámenes de septiembre. Es cierto, que las semanas previas habréis estado encerrados en la biblioteca para poder quitaros esas asignaturas que “os llevan por el camino de la amargura”, pero el momento clave será cuando estés allí…delante de un folio lleno de preguntas.